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Soporte Integral a la Persona Afectada de Cáncer y su Sistema Familiar.

Desde hace 14 años en la entidad de APAC, se viene desarrollando el Programa de Soporte Integral de la Persona Afectada de Cáncer y sus sistema familiar.

Los avances científicos y técnicos en la medicina del cáncer, han incrementado las probabilidades de prolongar la vida e incluso han aumentado la probabilidad de curación en la mayoría de los tipos de cáncer. Además, se han tenido importantes avances en el control de los síntomas y efectos secundarios al tratamiento, así como en la mejora del apoyo que se puede ofrecer a los afectados desde distintas entidades: hospitales, asociaciones, centros de salud…. Esto significa que sea ha mejorado notablemente en la calidad de vida de las personas con cáncer.

Cuando una persona es diagnosticada de cáncer, tanto el propio paciente como cada uno de los miembros de la familia pueden reaccionar de forma diferente. El diagnóstico, la aceptación de éste, el tratamiento y los efectos secundarios son posibles causas de una nueva adaptación tanto para el paciente como para la familia.

A partir del momento en que se conoce el diagnóstico se producen unos cambios en la vida del paciente y en su familia que dependen de las situaciones individuales. El diagnóstico que recibe el paciente, y consecuentemente la familia ponen un interrogante sobre la continuidad de las rutinas y hábitos diarios durante algún tiempo. Todo esto puede conllevar desde una mayor dependencia a la hora de tomar decisiones cotidianas, hasta un distanciamiento en las relaciones sociales.

El tratamiento del cáncer, incluye una serie de actuaciones médicas como la cirugía, radioterapia y quimioterapia, que requieren pruebas frecuentes para vigilar los efectos del tratamiento, éstos se prolongan a menudo durante meses y después deben volver a iniciarse si la enfermedad regresa. Como resultado, el enfermo oncológico y sus familiares deben estar preparados para enfrentar una vasta extensión de consecuencias físicas emocionales y sociales causadas por la enfermedad y por los tratamientos, durante períodos prolongados.

Es necesario resaltar los efectos potencialmente negativos que, en el ámbito social, produce este diagnóstico en el paciente y su familia, sobre todo aquellos que se centran en las relaciones interpersonales, familiares, etc. la estructura de la familia se va a ver modificada y va a tener que sufrir necesariamente una adaptación a la nueva situación. De hecho, en algunos casos va tambalearse y a dar fin a relaciones familiares, en aquellos donde los cimientos no estaban muy sólidos; no obstante en la mayoría de situaciones la unidad familiar de un afectado por cáncer, se va a ver volcada y modificada por este estado de crisis que va a dar oportunidad a un cambio; la situación económica también se ve afectada por la disminución de ingresos económicos (bajas laborales,…), y por el aumento de una serie de gastos imprevistos que van a surgir como consecuencia del diagnósticos y el consecuente proceso de enfermedad.

El alcance psicológico que tiene el cáncer sobre el paciente, la familia y conocidos, está altamente influido por el miedo que nuestra sociedad proyecta en dicha enfermedad. Todo el cúmulo de estrés que se produce, puede ser causa más que suficiente para provocar una serie de reacciones y síntomas de gran relevancia: como son la negación, rabia, miedo, aislamiento, ansiedad y en algunos casos, episodios depresivos. Esta nueva situación también puede dar pie a episodios de dificultad para conciliar el sueño, inapetencia y miedos acerca del futuro,…

Los efectos secundarios que pueden tener algunos tratamientos que se aplican para luchar contra esta enfermedad, también se consideran de gran importancia, puesto que se va a modificar el estado físico del afectado: pérdida de fuerza y masa muscular, pérdida del equilibrio, estreñimiento, aparición de linfedema,…Una serie de complicaciones que deben ser tratadas a nivel físico.

La medicina tradicionalmente se ha ocupado de la curación de la enfermedad dejando, en cierto modo de lado el sufrimiento del ser humano que afronta una enfermedad como es el cáncer. Es por ello importante integrar conocimientos, actitudes y habilidades para ser capaces de ayudar de un modo eficiente y efectivo al enfermo oncológico y su familia.

Todo ello, solo es posible desde una perspectiva integradora, interdisciplinaria e individualizada que tenga en cuenta la multidimensionalidad de las necesidades a las que se enfrenta un paciente con cáncer y sus familiares. En este sentido, los conocimientos, la comunicación y la información establecida durante todo el proceso de relación de ayuda entre los distintos profesionales que integran este programa y el usuario, constituyen las habilidades más importantes para realizar una intervención de calidad, pues van dirigidos a modular el grado de adaptación del enfermo y su familia, en el continuo proceso de la enfermedad, desde el diagnóstico, el afrontamiento de los distintos tratamientos, las posibles recidivas, la vuelta a casa o la fase terminal

Por ello, desde APAC, se cuenta con un equipo interdisciplinar que tiene en cuenta las distintas áreas en las que el cáncer afecta a la vida de las personas, compuesto por una psicóloga, una trabajadora Social y una fisioterapeuta, además de actividades complementarias y lúdicas.

Las personas afectadas de cáncer y sus familiares necesitan volver a desempeñar sus roles, volver a insertarse socialmente, superar las limitaciones físicas, rehabilitación, tratamiento y prevención de linfedema, formación de familiares sobre cuidados básicos a enfermos encamados y/o en su última fase de vida, establecer herramientas para resolver asuntos afectados por la enfermedad, ampliar y potenciar relaciones sociales, resolver necesidades… Se precisa de un soporte adecuado para enfrentarse a una nueva realidad, enfrentarse cada día con fortaleza y valentía a la vida.

Éste programa de atención integral, ha sido posible gracias a la colaboración de distintas  entidades  con APAC. Durante el año 2014, las entidades colaboradoras han sido la Consellería de Bienestar Social, Consellería de Sanidad,  Diputación Provincial de Alicante, Ayuntamiento de Villena y la Obra Social la Caixa.

 

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